Un gran potencial tendría la Región de Antofagasta como productora de semillas de jatropha curcas, para elaborar biocombustible de segunda generación. Así concluyó un proyecto de la Universidad de Chile que, durante cuatro años, evaluó una nueva alternativa energética.

El trabajo fue ejecutado gracias al cofinanciamiento del Ministerio de Agricultura a través de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA).

El proyecto “Desarrollo y validación del cultivo de jatropha en la zona norte de Chile para la producción de biodiesel” ejecutado por la Universidad de Chile, tuvo entre sus asociados a Agroenergía S.A.; Comercial e Industrial Binghamton S.A; Energía Ecológica S.A.; Escuela Agrícola San Félix; Liceo Agrícola Ovalle “Tadeo Perry Barnes”; Sociedad Agrícola Nacientes del Cogotí Ltda. y Transportes Cometa S.A.

Objetivo general

Introducir, desarrollar y validar el cultivo de Jatropha curcas en la III, IV y V Región de Chile, como sistema orientado a la producción de biodiésel

Objetivos específicos

Introducir variedades no toxicas de Jatropha curcas y obtener ecotipos resistentes al frío y a heladas, al estrés hídrico y que produzcan semillas con abundante aceit;; Evaluar agronómicamente las variedades introducidas y su adaptación a diferentes condiciones agroecológicas en la III y IV región: costa, meseta central y precordiller; Identificación de las zonas de mayor probabilidad de éxito del cultivo en el área de estudio.; Establecer la técnica a escala comercial de propagación in vitro de Jatropha curcas.; Demostrar técnica y económicamente la mayor rentabilidad del cultivo en relación con otras alternativas comerciales orientadas a la producción de biodiésel en la región.6. Validar técnica y económicamente el cultivo de Jatropha curcas en la III y IV regiones como alternativa de cultivo rentable y competitivo.7. Validar el aceite de Jatropha curcas como producto de calidad para la producción de biodiésel.8. Transferir al sector productivo la tecnología de manejo del cultivo de las variedades con mayor potencial agronómico y de mercado, vinculándolo con el sector agroindustrial.

Resultados

El análisis de la aptitud de la tierra para el cultivo de Jatropha para el área comprendida entre las regiones de Antofagasta y Valparaíso permite concluir que las zonas con mayor potencial se encuentran concentradas en esta última región, específicamente en las comunas de La Ligua, Papudo, Zapallar, Puchuncaví, Quintero, Limache y Casablanca. En total se pudo identificar en esta región aproximadamente 8.000 hectáreas con muy buena aptitud térmica, déficit hídrico moderado y suelos cuyas limitaciones sólo requieren leves prácticas de manejo. En las regiones de Antofagasta y Atacama existen aproximadamente 500.000 y 400.000 hectáreas respectivamente, las cuales manifiestan muy buena aptitud térmica pero niveles de déficit hídrico extremos y suelos con limitaciones que requieren prácticas de manejo y conservación especiales para posibilitar un establecimiento adecuado del cultivo. En la región de Coquimbo existen aproximadamente 50.000 hectáreas con muy buena aptitud térmica (el 80% presenta restricciones térmicas leves) pero con niveles de déficit hídrico severos y suelos que requieren moderadas a severas prácticas de manejo y conservación. Para el área geográfica comprendida entre la región Metropolitana de Santiago y la región del Biobío, se concluye que la Región del Libertador Bernardo O´Higgins es la que presenta la mayor superficie disponible para el cultivo de Jatropha, con cerca de 250.000 ha y además muestra la mayor presencia de sitios de adaptabilidad máxima y media. La superficie de los sitios considerados Muy Aptos y Aptos, son de 40.000 y 55.000 ha, respectivamente, siendo de las regiones estudiadas, la con mayor potencial productivo. Además ésta región, representa el menor impacto ecológico y alimenticio, referido a la potencialidad de remoción de comunidades vegetacionales y cambio de uso de suelo. Esto se debe a la condición de la Región que cuenta con una importante superficie de suelos degradados, relativamente pobres y con algún grado de erosión, y por presentar una superficie significativa de praderas y matorrales, sin mucha presencia de bosque nativos. A su vez también hay menor presencia de actividad forestal.

Con un monto total de $293.035.000, al que FIA aportó $100.000.000 (34,24%), la propuesta nació el 2008 con la finalidad de encontrar una posible alternativa que permitiera a Chile diversificar su matriz energética y, de esta forma, reducir el uso de combustibles fósiles.

En este contexto, la Universidad de Chile impulsó las plantaciones de jatropha en áreas con limitaciones térmicas e hídricas, para fabricar biodiesel. Estos son llamados “biocombustibles de segunda generación”, porque no compiten con cultivos de consumo animal o humano.

La elección de la jatropha se debió a que la semilla posee entre un 28% y 50% de aceite en su composición.

El coordinador del proyecto, Manuel Paneque, señaló que la propagación de los primeros clones de jatropha in vitro fue exitosa, mientras que la plantación en 10 parcelas experimentales pilotos —5 hectáreas en total, comprendidas entre las regiones de Atacama y Biobío— tuvo buenos resultados en sectores donde las condiciones agroclimáticas son más extremas: alta salinidad y bajas temperaturas.

Según lo anterior, Paneque estima que, según los resultados de adaptación observados, la zona de Ovalle es la de mejor actitud agroclimática, mientras que la Región de Antofagasta se perfila como el territorio con mayor disponibilidad de tierras para cultivar la oleaginosa (40% del total de hectáreas de las regiones estudiadas). Ello podría llevar a la construcción de una planta productora de biodiesel.

De acuerdo antecedentes de la Comisión Nacional de Energía (CNE) recogidos por el proyecto, el territorio de Antofagasta tiene y presentaría una alta demanda de diesel al 2019 por la actividad minera: 1.649.000 m3, cifra que sólo sería superada por la Metropolitana.

Otro hito de la iniciativa fue la selección de clones adaptados a diferentes condiciones agroclimáticas, así como la cosecha de semillas de jatropha. La mayor producción se registró en la parcela experimental del Liceo Agrícola Ovalle “Tadeo Perry Barnes”.

El ejecutivo de innovación FIA y supervisor del proyecto, Tomás García-Huidobro, precisó que “los resultados preliminares indican que la jatropha logró adaptarse a las condiciones agroclimáticas del norte de Chile. No obstante, las plantas requieren de un riego adecuado para crecer y alcanzar un potencial productivo que sea competitivo, lo que limita su expansión en zonas áridas. Además, es necesario esperar un par de años más para evaluar el real potencial productivo de los individuos seleccionados”.

Con respecto al modelo de negocio, Paneque puntualizó que, de implementarse un proyecto comercial, éste podría tener un impacto socioeconómico en el sector rural. “El objetivo del modelo es enfocarse en la producción de semillas de la oleaginosa, para venderlas a productores de biodiesel. El inicio de la cadena estaría en manos pequeños agricultores, que según INDAP, son aquellos que poseen 12 o menos hectáreas de riego básico y sin explotación agrícola mayor”, concluyó.

El propósito es que los agricultores cultiven jatropha curcas para obtener ingresos adicionales usando terrenos que actualmente son improductivos y, de esta forma, mejoren sus ingresos.

Fuente: FIA

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